La Cascada: el sueño ecuestre que nace entre Tobera y Frías

En el paisaje verde y silencioso que rodea Tobera, donde el sonido del agua y el paso lento de los caballos marcan el ritmo del día, está a punto de abrir sus puertas un nuevo proyecto turístico que combina tradición, naturaleza y pasión ecuestre. Se llama La Cascada, y detrás de él está la historia de Jaime Molinuevo, un hombre que cambió los camiones por los caballos para empezar una segunda vida.

[Img #5068]Todo comenzó mucho antes, con Luna, una yegua torda que llegó a su familia casi por sorpresa. Su padre, Tomás —que a sus 88 años sigue vistiendo el mono de trabajo— se encaprichó de ella y de su potrillo y los compró sin consultar a nadie. Aquella decisión, aparentemente anecdótica, acabaría marcando el rumbo de toda una familia. Por el pabellón que levantó para cobijar a sus ovejas han pasado desde entonces numerosos equinos y, poco a poco, el vínculo de Jaime con estos animales se fue haciendo inseparable.

Durante años compaginó esa pasión con la dirección de una empresa de transportes. Entre camiones y furgonetas encontraba siempre tiempo para cuidar de sus animales, incluso para herrarlos “de aquella manera”, como él mismo reconoce. Pero pronto comprendió que el oficio exigía técnica, formación y experiencia. Con las ideas claras, delegó parte de su negocio y se trasladó a Madrid para formarse en la Escuela de Herradores Sierra Norte. En apenas seis meses obtuvo el título de herrador profesional, una decisión que, más que cumplir un sueño, fue —según sus palabras— “un capricho que lo cambió todo”.

Sus primeros pasos llegaron de la mano de un herrador de burros que le dio la oportunidad de aprender sobre el terreno. Tras un año de prácticas comenzó a ganar sus propios clientes. Hoy trabaja rodeado de caballos que confían en sus manos, como Sol, un macho de 18 años que acepta con paciencia su “pedicura”, o Ermitaño, más corpulento y de carácter fuerte, que observa cada movimiento con atención.

Serán ellos, junto a otros compañeros que alternan las cuadras con los pastos de Cubilla, quienes acompañen a los futuros visitantes en las rutas ecuestres que Molinuevo ya está diseñando. El objetivo no es el entrenamiento ni la competición, sino el turismo pausado, el descubrimiento del territorio desde otra perspectiva.

Las rutas recorrerán el entorno de Tobera y Frías por senderos cómodos y adaptados a cada visitante. Habrá paseos de una o dos horas, medias jornadas y, para los más aventureros, viajes de larga distancia que se extenderán durante varios días. “Quiero ofrecer naturaleza en estado puro y una manera diferente de conocer al caballo”, explica el impulsor del proyecto, que planea incluir alojamiento y gastronomía local en estas escapadas.

El centro ecuestre también piensa en las familias. Los más pequeños podrán disfrutar de paseos a medida con Pumuki y Azabache, dos ponis especialmente tranquilos, o recorrer el recinto en un pequeño carruaje de madera tirado por Romero, un espectacular ejemplar hispano-bretón. Además, tendrán la oportunidad de alimentar a burros y potros y presenciar exhibiciones de herraje, acercándose así al mundo ecuestre desde dentro.

Mientras espera los últimos permisos para la apertura, Molinuevo ya imagina el futuro. Si el proyecto avanza “sobre ruedas”, como él dice, el siguiente paso podría ser una granja escuela que amplíe la experiencia con nuevos animales y actividades educativas.

Entre cascadas, senderos y praderas, La Cascada nace como algo más que un centro ecuestre: es la historia de un cambio de vida y la invitación a descubrir el territorio al paso tranquilo de un caballo, donde el viaje importa tanto como el destino.


Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.